- Mensaje del Director Espiritual. Tiempo de Adviento.

Estimados hermanos y hermanas cofrades:

Llegado el tiempo del adviento quiero compartir con vosotros una reflexión que pretende ayudarnos a todos para que este tiempo no pase sin más, sino que sea la antesala de una alegría sin fin: la llegada del amor de Dios, Jesús, a cada uno de nosotros y nuestra realidad.

“Si supieras quién es el que te pide de beber….
“… Señor, dame de ese agua” así no tendré más sed”
(Juan 4, 10. 15)

En el encuentro que Jesús quiso tener con la Samaritana, despertó en su corazón el deseo saciar su “sed” interior con el agua viva que él le ofrecía, su persona, el deseo de conocer a aquel que podría sanar su corazón enfermo, el deseo de algo nuevo, algo diferente que fuese capaz de saciar su eterna búsqueda.

Si conocieras quién es el que te pide….. Señor, dame de esa agua….

Adviento es tiempo de despertar al deseo de Cristo que llega, despertar al deseo de que ponga su morada en nuestra casa, en nuestra familia, en la vida de cada uno de nosotros,… que ponga su cuna en el corazón de cada ser humano.

En una sociedad que nos hace vivir fuera de nosotros mismos, estar corriendo todos y cada uno de los días y de los momentos para conseguir un poco de felicidad; en una sociedad que busca lo inmediato, lo que no cuesta, aquello que podemos palpar y tocar con nuestras manos; en una sociedad dominada por el materialismo, la indiferencia religiosa; donde todo es pasajero y superficial, donde la sed se apaga con un mar de pequeñas gratificaciones,…..

El cristiano:
¿Tiene algo que aportar?
¿Alguna palabra que decir?
¿Alguna esperanza que ofrecer?

Lo primero, despertar el deseo de una vida plena como lo hizo Jesús con la Samaritana. Decir al hombre de hoy que a pesar de tantos placeres y diversiones que no hacen más que crear un gran vacío por dentro, que en medio de tanta luz de color, de tanta música y escaparate,….. el que viene, Jesús, es el único que realmente puede darnos lo que tanto ansía nuestro corazón: paz, sosiego, felicidad.

¡Si supieras!
Señor, dame de esa agua.

Este ha de ser nuestro adviento este año: encontrarnos con Cristo y dejar que despierte en nosotros la necesidad de descubrirle y vivirlo en nuestra vida. No huir de su encuentro. Sentarnos a su lado y escuchar sus palabras que son Palabras de vida eterna. Y con esta experiencia hacernos presente en la sociedad para ofrecer allí el vino nuevo de la fortaleza, la fe, la esperanza, la ilusión, la superación,….

Vivamos el adviento: despertar a Jesucristo
Seamos adviento: lugar que posibilite este encuentro a quienes nos rodean.

Cádiz, Diciembre de 2008.

P. Julián Fernández López-Terradas.



Volver