--> Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Amargura

Patrimonio histórico artístico de la Iglesia Parroquial de San Agustín.

Los orígenes de la presencia de los agustinos en nuestra ciudad han de vincularse con la propia fundación de la Cofradía, siendo acontecimientos casi contemporáneos en el tiempo. Por tanto es desde inicios del s. XVII, en concreto desde 1617, cuando detectamos la existencia de una comunidad de Padres Agustinos en Cádiz. En cualquier caso cierto es que anteriormente se poseen noticias sobre la presencia de miembros de la Orden Agustina en nuestra ciudad, si bien no es hasta la citada fecha que consiguen asentarse de modo estable y fijo en ella.

La actual Iglesia de San Agustín, cuya erección en buena medida fue costeada por miembros de la propia Cofradía, tal y como se desprende de la lectura de los documentos notariales sobre la propiedad de una capilla que en el templo posee la misma, es el resultado de una serie de transformaciones artísticas experimentadas a lo largo del tiempo. Por ello su aspecto actual nada tiene que ver con el que aparecería a los ojos de cualquier vecino de la ciudad en los ss. XVII y XVIII. En su embellecimiento colaboraron importantes artistas de la época, tales como Alejandro de Saavedra, Jacinto Pimentel, José de Arce, tal vez Alonso Cano y Alonso Martínez, Pedro Ángel Albizu…

Sin duda alguna el elemento que más llama la atención en su estructura es la fachada principal, donde se contempla una monumental portada realizada en mármol en el año de 1647 y costeada por el general Sancho de Urdanibia, probablemente hermano de la Cofradía. En dicha portada destaca además una majestuosa escultura de San Agustín representado del modo tradicional, esto es, barbado, con ropajes de obispo, báculo y una pequeña iglesia en su mano izquierda. En cuanto a la torre campanario que corona la fachada en nada tiene que ver con la existente en el edificio original. La actual fue levantada a mediados del s. XX por el arquitecto Fernández-Pujol, siendo por tanto la anterior derribada.

Traspasado el dintel de la puerta principal, encontramos un interior fundamentalmente neoclásico organizado en tres naves y un crucero. Sobre el crucero se levanta una cúpula donde destacan sus cuatro pechinas en las quedan albergados los escudos de armas de las tres provincias vascas y del reino de Navarra. Su retablo mayor es obra del arquitecto Pedro Ángel Albizu (1753-1817), igualmente hermano de la Cofradía. Con anterioridad existió un retablo barroco obra de Alejandro de Saavedra. En el conservado destacan unas doradas imágenes, de dudosa autoría aunque atribuibles a Alonso Martínez (1614-1668), tal vez originalmente policromadas, y que representan a San Agustín y a su madre Santa Mónica. Preside el retablo, en su parte más cercana al altar, una imagen mariana de Nuestra Señora del Buen Consejo, ignorándose su autor.

A ambos lados del altar, en la parte de los cruceros, se observan otros dos retablos neoclásicos también obra de Albizu. El ubicado a la derecha del altar mayor es el destinado a cobijar la imagen del Titular de nuestra Cofradía, el Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia (espléndida talla obra de Jacinto Pimentel en 1638), si bien su mal estado de conservación en la actualidad motiva su ubicación en la capilla de Nuestra Señora de la Amargura, sita a la entrada del templo. En cuanto al ubicado a la izquierda, cobija a la Titular de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, la Virgen del Mayor Dolor, dolorosa del s. XVIII, de dudosa autoría aunque atribuida a Blas Molner. Junto a ella encontramos la magnífica talla del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, considerada una joya de la imaginería entre los crucificados, siendo igualmente dudosa su autoría si bien se atribuye al entorno de Alonso Martínez, Alonso Cano (1601-1667) o incluso Martínez Montañés (1568-1649).

Otras obras destacables dentro del templo son, en la nave lateral ubicada a la derecha del altar, el lienzo a modo de díptico que representa una escena de la vida de San Agustín y que es una magnífica copia pictórica de un original obra de Bartolomé Esteban Murillo que actualmente se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Avanzando por la citada nave lateral, igualmente sobresaliente es la Sagrada Familia atribuida al artista italiano Antonio Molinari (1717-1756) y que al parecer iba destinada a la cofradía de los carpinteros que bajo la advocación del Patriarca San José, también estaría vinculada a los agustinos, en concreto radicaría inicialmente en el convento de las monjas agustinas de la Candelaria fundado en el s. XVI y posteriormente desamortizado y derribado.

Otras joyas menores, según se camina hacia el exterior por esta nave, serían una representación de la Visión de San Antonio de Padua atribuido al artista Luis Salvador Carmona (1709-1767) y un Jesús Caído con la cruz a cuestas atribuido a Nicolás Fumo, italiano del s. XVIII, o al artista del s. XVII José de Arce. Más adelante encontramos una escultura de San Nicolás Tolentino, obra también de artistas italianos del s. XVIII. Seguidamente hallamos la imagen de Nuestra Señora de la Consolación, otra pequeña joya que alberga el templo agustino y que puede considerarse la más antigua de cuantas posee la Orden Agustina en la Provincia de España, ignorándose su autoría. Finalmente, al término de la nave, justo antes de la salida, encontramos una imagen de candelero de Santa Rita de Cassia, de anónima autoría y fechada también en el s. XVIII y que fue igualmente la imagen Titular de una hoy igualmente extinguida hermandad.

En la nave lateral izquierda al altar mayor, según se avanza hacia el exterior, además de la citada talla del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, destacamos una magnífica imagen de San Juan el Bautista, posiblemente del s. XVII o inicios del s. XVIII, y una escultura dieciochesca que representa a Santa Mónica y que se alberga en el único de los primitivos retablos barrocos que conserva el templo, y finalmente la capilla donde actualmente se encuentra la Titular de nuestra Cofradía, Nuestra Señora de la Amargura, obra del artista onubense Sebastián Santos Rojas entre los años 1965-1967.

Sobresaliente también resulta el coro del actual templo donde aún hoy se conserva un órgano del s. XVIII, fechado en 1753. En el citado coro, en la década de los años 30 de la pasada centuria, se halló una dolorosa fechada en 1761 y atribuida a Luis Salvador Carmona, siendo adoptada como Titular de nuestra Cofradía bajo la advocación de Nuestra Señora de la Amargura hasta que finalmente resultó sustituida por la actual. Hoy en día podemos contemplarla en la Parroquia de San Benito Abad de la vecina localidad de Puerto Real, donde conservando su advocación es Titular de la Cofradía puertorrealeña del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz.

Si bien no a la vista, pero dentro de las dependencias del propio templo agustino, destacan igualmente una imponente cruz de carey ubicada en el antecoro y una serie de azulejos en cerámica azul de procedencia holandesa (cerámica de Delft), fechada posiblemente en los ss. XVII o XVIII. Finalmente, y concluyendo este breve relato sobre el patrimonio artístico de la hoy ya Parroquia de San Agustín (dignidad que obtiene en el año de 1965), tengamos presente que fue uno de los templos de la ciudad que más se vio afectado por la desamortización de Mendizábal. En aquel momento, año de 1835, perdería junto a otras propiedades, lo que fue el convento de San Agustín y que hasta el año 2005 fue sede de un instituto de enseñanza secundaria donde, aunque no completamente conservado, aún hoy en día puede verse el que fuera claustro del citado convento y que en la actualidad sirve a la Cofradía como espacio idóneo para la organización de la Salida Procesional que cada Domingo de Ramos efectúa a la Santa Iglesia Catedral.


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